Las fulguraciones mortales de Proxima Centauri | Astronomía

Las fulguraciones mortales de Proxima Centauri | Astronomía

Las fulguraciones mortales de Proxima Centauri | Astronomía

El 24 de marzo de 2017 la estrella más cercana a nuestro sistema solar emitió una potentísima fulguración. Durante un minuto el brillo de Proxima Centauri fue mil veces superior al que emite normalmente el Sol en la la longitud de onda de 1,3 milímetros. Y eso que nuestra estrella es mucho más grande y luminosa que Proxima. Todo esto no es especialmente novedoso, puesto que ya sabemos que algunas enanas rojas se caracterizan por su mal genio. Pero la elevada actividad energética de Proxima tiene ahora nuevas consecuencias tras el descubrimiento de Proxima b, el planeta extrasolar más cercano a la Tierra. Con una masa mínima que es 1,3 veces la de nuestro planeta y situado a tan solo 7,5 millones de kilómetros de su estrella, Proxima b es también el planeta potencialmente habitable que se halla más cerca del sistema solar.

El 24 de marzo de 2017 Proxima tuvo un mal día (Roberto Molar Candanosa / Carnegie Institution for Science, NASA/SDO, NASA/JPL.).
El 24 de marzo de 2017 Proxima tuvo un mal día (Roberto Molar Candanosa / Carnegie Institution for Science, NASA/SDO, NASA/JPL.).

Desde que Proxima b fue descubierto en 2016 el interés sobre el comportamiento violento de las enanas rojas en general, y Proxima en particular, ha aumentado por motivos obvios. Los observatorios ALMA y ACA han estudiado Proxima en longitudes de onda milimétricas (233 GHz) durante un total de diez horas entre enero y abril de 2017. Esto es interesante porque hasta ahora se habían estudiado las temidas fulguraciones de Proxima principalmente en longitudes de onda del visible, ultravioleta y rayos X, pero no tanto en la zona del espectro que corresponde a las microondas.

Por tanto las fulguraciones detectadas hasta la fecha han sido observadas sobre todo en rayos X y ninguna de ellas ha alcanzado la violencia del incidente del 24 de marzo del año pasado. Naturalmente, es de esperar que a lo largo de su historia muchas otras fulguraciones iguales o más potentes hayan alcanzado a Proxima b. De hecho, la fulguración del año pasado fue tan brutal que su intensidad fue unas cuatro mil veces mayor que la fulguración más potente registrada en la Tierra procedente del Sol. Esto es debido a que Proxima b está muchísimo más cerca de su estrella que la Tierra del Sol (veinte veces, para ser exactos).

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Brillo de Proxima durante la gran fulguración de 2017 detectada por ALMA (carnefgiescience.edu).

Curiosamente, los mismos datos recabados por ALMA en los que aparece esta fulguración fueron usados el pasado noviembre para publicar un artículo donde se apuntaba a la presencia de cinturones de polvo alrededor de Proximalo que a su vez se podía interpretar como una prueba de que Proxima contaba con una réplica de nuestros cinturones de asteroides y de Kuiper, respectivamente, aunque a menor distancia. Y sin embargo los autores del artículo más reciente —Meredith MacGregor, Alycia Weinberger, David Wilner, Adam Kowalski y Steven Cranmer— concluyen a partir de estos datos que no es necesario proponer la hipótesis de anillos de polvo para explicar las observaciones de ALMA. Así es la ciencia. El tiempo dirá quién tiene razón.

¿Puede sobrevivir una hipotética biosfera en Proxima b a la exposición de fulguraciones durante miles de millones de años? Evidentemente todo dependerá de muchos factores que desconocemos, como la posible existencia de una atmósfera densa o un campo magnético potente, entre otros. El microsatélite canadiense MOST detectó 66 fulguraciones de Proxima en el espectro visible a lo largo 37 días de observación. Los datos no son concluyentes, pero todo parece indicar que la actividad de Proxima, aunque elevada es menor a la de otras enanas rojas, lo que quizás indica que en su juventud fue aún más violenta. No obstante, los investigadores no han logrado llegar a un consenso a la hora de explicar por qué Proxima tiene tantas fulguraciones pese a que su periodo de rotación es relativamente bajo. Otro factor clave para comprender la habitabilidad de Proxima b es la relación existente entre estas fulguraciones y las eyecciones de masa coronal (CMEs). Las partículas de las CMEs más violentas pueden arrasar de forma mucho más efectiva la atmósfera de un planeta que la radiación ionizante emitida durante una fulguración. Aunque las fulguraciones suelen ir acompañadas de CMEs, se desconoce la relación precisa entre ambos fenómenos en las enanas rojas.

Referencias:

  • https://arxiv.org/pdf/1802.08257.pdf
  • https://carnegiescience.edu/news/proxima-centauri%E2%80%99s-no-good-very-bad-day-flare-illuminates-lack-dust-ring-puts-habitability

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FUENTE: ERES VIRAL

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